aim-to-pace.ai

Imagina que es IA y nadie sabe promptear

No hace falta saber promptear bien para promptear bien

Original en Substack ↗ Lee aquí; dale like, comenta y suscríbete allí.

La IA catapulta los inconcebibles artefactos de ciencia ficción de mi infancia a la realidad palpable: auriculares estilo pez de Babel, robots autónomos y oráculos informáticos parlantes y omniscientes ya son estándar de cada día. Y aun así, la adopción masiva de la IA va rezagada.

Claro que todo el mundo se ha enterado de la IA, y evitarla tampoco puede nadie de todos modos. Pero incluso cuando estas potentes herramientas de IA se sirven gratis en bandeja de plata, incluso con publicidad y ánimos que las acompañen, el uso real es más bien decepcionantemente bajo en comparación con el potencial.

Sigue habiendo una porción demasiado grande de congéneres y colegas que no hacen nada con la IA, o que no sabrían por dónde empezar.

Las razones son múltiples:

  • preocupaciones de protección de datos
  • acceso restringido
  • regulación legal poco clara sobre autoría y responsabilidad
  • beneficio no reconocible
  • demasiado esfuerzo inicial
  • reparos al primer contacto
  • malas primeras experiencias
  • expectativas equivocadas
  • demasiados errores
  • escepticismo general
  • rechazo estructural

Todas estas razones son válidas en el sentido de comprensibles, pero también rebatibles, o al menos discutibles. Sobre todo, no deberían ser lo que te haga parar — o ni siquiera empezar — a ocuparte en serio de la IA. Y que merece la pena lo sé yo, y lo sabe cualquiera que se haya dedicado a la IA con un poco más de intensidad. Sea de base escéptico o positivo, el contacto directo con una IA todo el mundo debería experimentarlo de verdad y sin filtros, y no solo consumirlo de forma indirecta.

Y la vía más sencilla para entrar en la comunicación con la IA es el prompt … O sea, las palabras que eliges para chatear con la IA.

Porque la IA sabe hablar y entender como una persona, ¿no?!

En principio sí, pero no del todo, y la primera gran promesa de la IA se desencanta enseguida. La IA entiende más bien como un alienígena que ha aprendido nuestro idioma a la perfección pero no tiene nuestra percepción y no vive dentro de nuestro entramado social. Un extraterrestre que no sabe qué significan de verdad importante y divertido y que no sabe leer entre líneas. Y que, encima, viene con no precisamente pocos defectos genéticos que lo hacen alucinar, mentir y olvidar. Aunque la IA es un producto de la informática, se comporta de forma completamente distinta y hay que tratarla de forma completamente distinta a los conocidos formularios y herramientas de siempre. Estos también tienen sus deficiencias y sus crípticos mensajes de error, pero a esos ya estamos acostumbrados.

Y eso sí que es paradójico. El que en realidad sería el santo grial de la usabilidad, a saber, la interacción genuina en lenguaje natural, funciona, sí, pero distinto de lo esperado y lo habitual. Porque la IA comete errores sin mensajes de error explícitos. Porque necesita contexto para funcionar bien, pero no lo pide.

Porque entender de verdad es, al fin y al cabo, más que el mero intercambio de palabras correctamente encadenadas.

O por qué si no, ante un “Optimiza el correo a mi jefe”, sale una cosa más bien arbitraria, descafeinada, impersonal o exageradamente cortés. Que no es objetivamente errónea y aun así se siente errónea.

Todos los prompters expertos y profesionales de la IA dan un grito al cielo. Sí, claro, tienes que definir el rol. Así no puede funcionar, sin definir exactísimamente el contexto.

Y tienen razón. Pero no todo el mundo se siente al instante animado a inhalar todas las incontables guías de ayuda, explicaciones, patrones de prompts y prompts maestros, instrucciones, indicaciones, trucos y consejos, vídeos, cursos, para por fin sacar resultados decentes de esta caja. Más bien lo contrario.

Y no todo el mundo quiere, o puede, buscar y encontrar su propia vía de entrada en esta impenetrable maraña de información.

Sobre todo no los que ya se sienten descolgados y se resignan, o simplemente no tienen tiempo ni ganas de aprender este nuevo y raro pseudolenguaje de programación que es el prompt.

Las personas que no quieren pensar como una máquina para usar una máquina.

Y justo ese puente es el que la IA puede tender. Podría. Debería poder tener que.

¿No son las soluciones que se ofrecen lo bastante accesibles? Pero si todas esas guías e instrucciones solo hay que metérselas en la cabeza. ¡Tampoco es tan difícil! No os pongáis así.

Sí, tan fácil de llevar a la práctica y aun así no llevado a la práctica. Quizá soy demasiado impaciente. El cambio necesita su tiempo.

Para atajar, de la bandeja de plata fundí en su momento una bala de plata que lo resuelve todo. Bueno, al menos tengo una propuesta más, una variación. Un enfoque aún más sencillo. Muy concreto. Elaborado, optimizado y puesto a prueba. Con el que no se te hace un nudo en la cabeza ni tienes que reformular tu instrucción de forma rara para que le encaje a la IA. Mientras te dejes llevar por el juego del venga-lo-pruebo-así-a-ver, es un juego de niños.

Adelanto del pequeño Erklärbär en el próximo post. De verdad que ya existe.

¿Cerraré con ello la brecha y conseguiré que todos prompteen bien? Probablemente no. Pero quizá llegue a unos pocos para los que justo esta puerta de entrada sea la adecuada, y le dé a algún otro un empujón hacia el siguiente peldaño de su camino.

Porque una cosa está clarísima.

Todo el mundo tendrá que vérselas con la IA. En lo privado, lo profesional, lo social. Entonces, que todo el mundo se haga también una idea. Una idea de verdad, con las propias manos. Ninguna generada por IA.

Y mi promesa aquí y ahora: convierto en ingeniero de prompts a cualquiera que lea el próximo post. Sin broma. Con diploma y todo el aparato. Prompter de calidad en 10 minutos como mucho, y sin tener que aprender nada de forma obsesiva. Limitarse a despachar tres pasos, no aprender reglas, ningún conocimiento previo salvo saber-copiar.

Si este no es un buen momento para suscribirse, entonces ya no sé.

Bah, a qué viene tanto tenerte-en-ascuas. El próximo post está casi listo. Los diplomas están recién salidos de imprenta. Listo, está todo. Allá vamos. Sigue leyendo … mañana mismo 😜.